LimpieZas / Noviembre-Diciembre 2025 80 Limpiezas específicas OFICINAS Apoyo tecnológico Y, como suele suceder en muchas esferas de la vida, frente al factor humano, el tecnológico. La irrupción del Internet of Things (IoT) en el Facility Management ha traído una avanzada serie de dispositivos y sistemas que permiten una total monitorización de las instalaciones, desde el consumo de producto hasta la ocupación de mesas. Estos dispositivos permiten conocer el flujo de personas, el uso de salas, etc. Esto ayuda a los equipos de limpieza a reponer producto, a acudir a los lugares que más presión soportan, a aquellos que quedan vacíos a determinada hora, a saber cuándo se ocupan las salas. Una vez recabados todos esos datos, y tras un pormenorizado análisis, se trabaja en lograr una optimización de los recursos. Tecnología también ofrecen los nuevos dispositivos y sistemas de limpieza. Nos sorprenden sistemas como las limpiadoras autónomas, que al igual que los dispositivos domésticos, limpian superficies mediante su programación. Este es el caso de limpieza de edificios, donde en suelos de moqueta irrumpen las aspiradoras autónomas, o el de suelos duros, pasillos, parkings, etc., en los cuales estamos implantando fregadoras autónomas de última generación, sin necesidad de personal humano para su utilización. Y esto es solo un ejemplo de lo que llegará. También se ha avanzado mucho en el apartado de uniformes, equipamiento, etc. Sostenibilidad siempre Por supuesto, todo lo anteriormente reseñado sobre organización y evolución tecnológica tiene siempre que contar con una base sostenible y responsable. Y cuando hablamos de sostenibilidad lo hacemos, por un lado, de la ambiental, la más reconocible. En un sector como el de la limpieza, con uso continuado de productos químicos y dispositivos mecánicos, la apuesta es por productos responsables con el medio ambiente y la sustitución de los sistemas de combustibles fósiles por eléctricos, recargables o de bajo consumo. Por otra parte, en lo que respecta al factor humano, se están modificando los hábitos y las estrategias de trabajo, como en el caso de los team cleaning; esto es, la reestructuración de los recursos humanos para optimizar el trabajo y, por extensión, el gasto energético que conllevan, por ejemplo, las actuaciones que se desarrollan en horario nocturno. En este caso, en vez de limpiar todas las plantas a la vez, se actúa sobre algunas concretas con más personal para así reducir el tiempo y el gasto eléctrico, por citar un ejemplo. Pero hay otro tipo de sostenibilidad, la social, propia de compañías como SIFU. Porque la profesionalidad no está reñida con la ética, y si un trabajo bien hecho conlleva una dosis de inclusión sociolaboral, de personas con discapacidad o en riesgo de exclusión, el efecto vale el doble. Esto permite a las empresas, además de cumplir con la normativa, apostar por acciones responsables sin ceder ni un ápice en la calidad de sus productos y servicios. Es decir, se contribuye de este modo a hacer las empresas más responsables. En definitiva, después de 2020, el sector de la limpieza en general, y de espacios de trabajo en particular, ha sufrido una importante modificación tanto en estructura, tecnología y organización de equipo humanos. Menos y más irregular ocupación de los espacios, herramientas tecnológicas que permiten una mayor monitorización de la actividad para dar respuestas eficaces y optimizadas, así como un mayor confort para el usuario que ocupa esos espacios. No obstante, cada empresa, cada cliente, es un mundo, con una estructura y usos propios. Pero en el caso de SIFU hay un elemento inherente a todos sus servicios y que se mantiene inalterable desde sus inicios, hace ya más de 30 años: la apuesta por la inclusión sociolaboral, una constante en todas sus propuestas y servicios, y por supuesto en el sector de la limpieza. 㔾
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