LimpieZas / Septiembre-Octubre 2025 90 con Firma calidad aire Líquidas: gotas de saliva o aerosoles de algún procedimiento médico. Alérgenas: polen, ácaros, etc. Patógenas: las que transportan microorganismos patógenos. 3. Compuestos orgánicos volátiles (COV). Las fuentes más comunes en hospitales son: Productos de limpieza: alcoholes, compuestos aromáticos, etc. Materiales de construcción y mobiliario: pinturas, adhesivos, etc. Equipos médicos: como las máquinas de anestesia. Productos químicos hospitalarios: como reactivos químicos. 4. Humedad y temperatura: su control es esencial para prevenir el crecimiento de moho y bacterias, así como para garantizar la comodidad de los pacientes y el personal. Estrategias para mejorar la calidad del aire. 1. Sistemas avanzados: diseñados para cumplir con los estándares de calidad del aire en entornos de atención médica: Filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air): atrapa partículas muy pequeñas, al menos el 99,97% de las partículas de 0,3 micrones o mayores, por intercepción, impacto y difusión. Utilizados en diversos dispositivos, como purificadores de aire, aspiradoras y sistemas de ventilación, para mantener el aire limpio y saludable. Regulación de presión: presión positiva (pacientes inmunodeprimidos) y negativa (pacientes infecciosos). Ventilación zonal: personalización según necesidades. Desinfección de aire: como la irradiación ultravioleta germicida (UV-C). 2. Control de infecciones: las principales estrategias y prácticas utilizadas en estos entornos son: higiene de manos, usos de equipos de protección personal, aislamiento de pacientes, limpieza y desinfección, formación y capacitación del personal. 3. Monitoreo continuo: supervisión constante de los niveles de contaminantes, lo que facilita una respuesta rápida ante problemas potenciales. Para ser efectivo deberían seguirse los siguientes pasos: Identificación de objetivos y necesidades: ¿Qué quiero medir? ¿Cuáles son los riesgos potenciales para la calidad del aire? Selección de parámetros y dispositivos de monitoreo: dispositivos adecuados para cada parámetro: sensores, medidores, analizadores y sistemas de registro de datos. Ubicación de sensores: áreas críticas como salas de operaciones, unidades de cuidados intensivos, áreas de aislamiento y áreas comunes. Debe reflejar los riesgos potenciales y los objetivos del monitoreo. Configuración del sistema de monitoreo: registro de datos continuo o a intervalos regulares. Almacenamiento y registro de datos: deben almacenarse de manera segura y registrarse en un formato que permita su análisis y revisión posteriores. Análisis de datos: para identificar tendencias o problemas potenciales. Establecer umbrales o límites de acción para alertar sobre desviaciones significativas. Notificación y acción correctiva: establecer un protocolo para las partes relevantes en caso de que se detecten problemas. Determinar las acciones correctivas que se deben llevarse a cabo. Mantenimiento y calibración. Cumplimiento normativo. Conclusiones. La calidad del aire en hospitales es una preocupación crítica. La evaluación científica de la calidad del aire es esencial para comprender y abordar los riesgos potenciales, y las estrategias de mejora deben incluir sistemas de ventilación avanzados, control de infecciones riguroso y monitoreo continuo. La investigación y el desarrollo en este campo son capitales para mantener los estándares más altos en la calidad del aire interior en entornos de atención médica y cumplir con el compromiso de brindar una atención médica segura y de alta calidad. 㔾
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