envases plásticos LimpieZas / Enero-Febrero 2026 72 con Firma La correcta gestión de los envases plásticos vacíos en el sector de la limpieza profesional se ha convertido en una cuestión clave desde el punto de vista legal, ambiental y reputacional. La normativa vigente en España y en la Unión Europea establece obligaciones claras que afectan no solo a fabricantes e importadores, sino también –y de forma muy directa– al usuario final profesional, que es quien genera el residuo. Este artículo repasa el marco legal aplicable, los requisitos para cumplir la ley, las consecuencias de una gestión incorrecta y, especialmente, qué prácticas están expresamente prohibidas. El envase vacío: un residuo regulado De conformidad con la Ley 7/2022, del 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, un objeto adquiere la condición de residuo cuando su poseedor se desprende de él o tiene la intención u obligación de hacerlo. Una vez utilizado el producto, el envase plástico industrial (garrafas, bidones, etc.) pasa a tener la consideración legal de residuo. En el caso del sector de la limpieza profesional, estos envases suelen clasificarse como residuos peligrosos. La legislación establece que el poseedor del residuo; es decir, el usuario final profesional (hotel, lavandería, industria, empresa de servicios, etc.), es responsable de su correcta gestión hasta su tratamiento final. Responsabilidad del usuario profesional La Ley 7/2022 establece que el poseedor inicial del residuo es responsable de garantizar su adecuada gestión, incluso cuando esta se externaliza a terceros (art. 20). Esta responsabilidad es directa y no depende de quién haya puesto el envase en el mercado. Por su parte, el Real Decreto 1055/2022, de 27 de diciembre, de envases y residuos de envases, refuerza este principio al regular de forma específica los envases comerciales e industriales, que deben gestionarse a través de circuitos diferenciados y controlados, quedando fuera del sistema municipal de recogida salvo autorización expresa. El usuario final tiene la obligación de: Separar y almacenar correctamente los envases vacíos, evitando vertidos o mezclas con otros residuos incompatibles. Entregar los envases a un gestor autorizado o acogerse a un sistema legalmente establecido de recogida y tratamiento. Conservar la documentación acreditativa de la correcta gestión del residuo cuando sea exigible (contratos, albaranes, certificados...). No abandonar, eliminar ni tratar los envases por su cuenta, salvo que esté legalmente autorizado para ello. Esta responsabilidad no desaparece por el mero hecho de que el envase Alberto Veuthey Director comercial de Productos Químicos Filer Envases plásticos vacíos en el sector de la limpieza: lo que la ley exige al profesional
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