LimpieZas / Marzo-Abril 2026 40 distribución ENTREVISTA ¿Qué criterios debería seguir un responsable de compras para elegir al proveedor adecuado? Es imprescindible valorar la trayectoria en el sector de la higiene profesional. Los robots son, ante todo, equipos de limpieza y deben integrarse en un plan estratégico global de la empresa. Es recomendable apostar por fabricantes con más de cinco años de experiencia y presencia internacional, ya que esto garantiza que sus equipos han sido testados en múltiples escenarios y bajo diversas normativas mundiales. Al elegir un robot, priorizaría que sea lo más autónomo posible: que realice la carga de batería y el cambio de agua (limpia y sucia) de forma automática. Otro punto esencial es la conectividad, asegurando que el equipo pueda operarse tanto desde la propia instalación como a través de una plataforma remota. Por otro lado, el éxito de la implementación no depende solo de la máquina. Es vital contar con un servicio técnico de proximidad (idealmente en un radio inferior a 150 kilómetros), suministro garantizado de recambios y un acompañamiento inicial sólido. Disponer de un soporte técnico de mantenimiento para el hardware combinado con una oficina técnica capaz de conectarse en remoto permite resolver incidencias a distancia, optimizando tiempos y evitando sobrecostes innecesarios. Por último, el factor determinante es el software. Es vital que este sea propiedad del fabricante del hardware; de este modo, se evitan dependencias de terceros, pagos de royalties externos o costes de actualización imprevistos. A pesar de las ventajas evidentes, ¿cuáles son las principales barreras que todavía encuentran en los clientes al proponer estas soluciones? La principal barrera es la resistencia al cambio, sumada, a menudo, a una expectativa poco realista sobre el retorno inmediato de la inversión. Es fundamental que el cliente comprenda que el valor de la robótica va mucho más allá del coste; centrarse exclusivamente en esta cifra es un error, ya que no suele ser el único indicador –ni el más preciso– para medir el éxito del proyecto. En este sentido, la cultura empresarial resulta determinante: las organizaciones abiertas a la innovación adoptan estas soluciones con mayor agilidad y obtienen resultados significativamente superiores. Usted menciona que el verdadero reto es estratégico. ¿Cómo debe evolucionar el modelo de gestión de limpieza? El salto cualitativo consiste en pasar de una limpieza basada en horas a una limpieza basada en objetivos de higiene constantes. El esquema ideal es aquel donde la tecnología asume las tareas de escaso valor añadido –como el fregado de grandes superficies–, permitiendo que el personal cualificado se centre en labores críticas de la línea de producción o en entornos de alta exigencia, tales como el sector hospitalario o el farmacéutico. Para terminar, ¿cómo vislumbra el futuro del sector y qué mensaje enviaría a quienes aún son escépticos? El crecimiento de la robótica será muy significativo en los próximos años, impulsado inevitablemente por la escasez de personal y la necesidad de aumentar la eficiencia operativa. La limpieza será uno de los primeros procesos en automatizarse dentro de cualquier organización debido a su baja complejidad de implementación en comparación con otros activos. Aunque no todos los espacios son aptos para la automatización –en entornos como piscinas o en ciertos procesos de la industria alimentaria, las fregadoras manuales seguirán siendo la herramienta adecuada–, el cambio es imparable. Mi mensaje para las empresas que aún no han dado el paso es sencillo: que lo prueben. El riesgo hoy no es probar la robótica, sino quedarse fuera de una eficiencia que la competencia ya está adoptando. El nuevo robot Mira de Gausium barre, friega, seca y se autolimpia de forma autónoma. a fondo
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