Limpieza y su ámbito Equipamiento para LIMPIEZA HOSPITALARIA Y mucho más... www.hiladosbiete.com ressol@hiladosbiete.com (+34) 96 533 07 47 Marzo-Abril 2026 / LimpieZas 73 En relación con la eliminación de fluidos biológicos, González señala que se emplean productos específicos diseñados para este tipo de intervenciones: “La sangre se disuelve con productos especiales que llevamos para este tipo de limpiezas. Después, se gestiona su retirada y eliminación conforme a la normativa”. En cuanto a otros restos biológicos, aclara que son retirada por las autoridades competentes: “Si hay restos biológicos, los recoge el forense o el personal autorizado”. El EPP se completa con trajes integrales desechables o reutilizables con costuras selladas, guantes dobles resistentes a agentes químicos y biológicos, y botas impermeables. A ello se suma la protección ocular y facial, mediante gafas estancas o pantallas completas que evitan la exposición a salpicaduras. Otros elementos como gorros, overoles impermeables o protección auditiva pueden incorporarse según las condiciones del entorno. Es imprescindible, además, que el personal esté formado en los procedimientos de colocación y retirada del EPP (donning y doffing), ya que una manipulación incorrecta puede provocar contaminación cruzada. Una vez finalizada la intervención, el EPP desechable se gestiona como residuo biopatogénico, de acuerdo con la normativa de seguridad sanitaria vigente. Una última comprobación Entre los dispositivos más utilizados en limpieza forense se encuentran los pulverizadores o rociadores, tanto manuales como electrostáticos, destinados a la aplicación controlada de desinfectantes como el peróxido de hidrógeno o el hipoclorito. Los nebulizadores, por su parte, permiten la dispersión de vapor o peróxido de hidrógeno vaporizado (VHP), resultando especialmente eficaces en superficies porosas, grietas y zonas de difícil acceso. La limpieza forense detallada se realiza con paños y herramientas manuales, principalmente microfibra, tanto en seco como en húmedo, para evitar la redistribución de contaminantes. En el caso de residuos secos o partículas finas, se emplean aspiradoras con filtros HEPA, capaces de retener agentes biológicos y evitar su dispersión en el ambiente. Los medidores ATP mencionados anteriormente permiten realizar pruebas antes y después de la limpieza para evaluar la presencia de materia orgánica residual. Aunque estas pruebas no eliminan patógenos ni determinan su viabilidad, un resultado inferior a 10 RLU/m² tras la intervención se considera un indicador estándar de una limpieza eficaz.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz