Limpiezas 183

a fondo LimpieZas / Mayo-Junio 2026 14 química profesional ENTREVISTA objetivos contrapuestos. Cuando existe capacidad de innovación, los nuevos estándares ambientales pueden convertirse en una oportunidad para desarrollar productos de mayor valor añadido y reforzar la posición competitiva de las empresas en los mercados internacionales. ¿Cómo desde el Ministerio se va a apoyar a las empresas españolas a adaptarse a las obligaciones que implica el Reglamento (UE) 2026/405? ¿Qué iniciativas van a llevar a cabo? Lo primero que me gustaría señalar es que la adaptación a este tipo de regulaciones no empieza cuando la norma entra en vigor. En realidad, muchas empresas llevan años preparándose para tendencias que ahora se reflejan de forma más explícita en el marco regulatorio europeo. Desde el Ministerio consideramos fundamental mantener una relación estrecha con los sectores industriales para anticipar cambios, comprender sus implicaciones y detectar oportunidades. En este sentido, el proceso de elaboración del reglamento ha sido un buen ejemplo de colaboración entre la Administración y el sector. A lo largo de las negociaciones hemos mantenido una interlocución constante con las asociaciones y empresas del sector para conocer sus preocupaciones, comprender mejor las implicaciones técnicas de las distintas propuestas y trasladar a las instituciones europeas aquellas cuestiones que podían afectar a la competitividad de nuestra industria. Creo que ese diálogo ha contribuido a que las posiciones españolas durante la negociación hayan estado bien fundamentadas desde el punto de vista industrial y técnico, algo especialmente importante en una regulación con un elevado nivel de complejidad. De cara al futuro, seguiremos trabajando con el sector para facilitar la adaptación al nuevo marco regulatorio y para identificar oportunidades asociadas a esta transición. Más allá del propio reglamento, nuestro objetivo es seguir impulsando aquellos factores que resultan clave para la competitividad industrial: la innovación, la incorporación de nuevas tecnologías, la colaboración con centros tecnológicos y el desarrollo de productos de mayor valor añadido. Al final, el verdadero reto no es únicamente cumplir una norma. El reto es aprovechar esta transformación para fortalecer la capacidad innovadora de nuestras empresas, consolidar su presencia en los mercados internacionales y reforzar el liderazgo de la industria española en ámbitos donde ya cuenta con capacidades muy destacadas. Las obligaciones de trazabilidad y debida diligencia se extienden a distribuidores e importadores, incluso de fuera de la UE. ¿Qué estrategias considera clave para asegurar el cumplimiento normativo y la competitividad del sector en este nuevo contexto? Creo que uno de los aspectos más positivos de esta regulación es que refuerza la idea de que la competitividad debe construirse sobre reglas claras y aplicables a todos los operadores que participan en el mercado europeo. Las empresas españolas llevan años realizando importantes esfuerzos para cumplir estándares cada vez más exigentes en materia de seguridad, sostenibilidad y calidad. Por ello, es importante que esos mismos requisitos se exijan también a los productos importados y a todos los agentes que intervienen en la cadena de suministro. Por ello, resulta especialmente importante avanzar hacia un verdadero terreno de juego equilibrado dentro del mercado europeo, donde las exigencias regulatorias se apliquen de forma efectiva a todos los operadores. La trazabilidad y la debida diligencia desempeñan un papel fundamental en este ámbito. No solo contribuyen a mejorar la transparencia, sino que también ayudan a generar confianza y a evitar posibles distorsiones competitivas. En un mercado cada vez más globalizado, conocer mejor el origen de los productos y de determinados componentes será un elemento cada vez más relevante. Al mismo tiempo, debemos procurar que estas obligaciones puedan gestionarse de manera eficiente. La digitalización será una herramienta clave para reducir cargas administrativas y facilitar el cumplimiento normativo, especialmente para las pequeñas y medianas empresas. En definitiva, el objetivo debe ser combinar un elevado nivel de protección y transparencia con un entorno que siga favoreciendo la innovación, la inversión y la competitividad industrial. “Hoy ya no basta con que un producto limpie mejor; también debe consumir menos recursos, generar menos residuos y contribuir a los objetivos de sostenibilidad”

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