Limpiezas 183

a fondo química profesional ENTREVISTA vel europeo hemos perdido muchísima capacidad de producción. Entre 2022 y 2025 se han cerrado 126 plantas, lo que supone unos 38 millones de toneladas de producción menos. Los países más afectados han sido especialmente Alemania y Países Bajos. Las causas principales son dos. La primera, el coste energético europeo, muy superior al de Asia o Estados Unidos. Y la segunda, la enorme sobrecapacidad productiva instalada en China. Cuando existe tanta oferta y además sigue creciendo, los productores menos competitivos acaban sufriendo muchísimo. Todo esto empezó a agravarse a partir de la crisis de Ucrania, cuando se dispararon los precios del gas, de la energía y de los derechos de emisión de CO2. ¿Y cómo está afectando la situación con el cierre en el estrecho de Ormuz? En realidad, el impacto está siendo mayor en Asia que en Europa. China dependía muchísimo del Golfo Pérsico para abastecerse de determinadas materias primas y energía, y eso está obligando a reducir actividad en algunas plantas químicas. Han bajado producción en materias primas plásticas, olefinas y otros productos básicos, y eso está tensionando el mercado internacional. Por ejemplo, la nafta, que es fundamental para la producción de etileno y otras materias primas plásticas, ha llegado a incrementarse cerca de un 50 por ciento. También la urea, básica para fertilizantes y distintos procesos industriales, está experimentando subidas importantes. Ahora mismo el problema no es tanto que no exista producto, sino que los precios se han disparado. Mientras la demanda siga manteniéndose, parte de ese incremento puede trasladarse al mercado. El verdadero riesgo sería que esta situación se prolongase demasiado y acabase destruyendo demanda. ¿Qué productos son los que más están notando ese incremento de precios? Principalmente las materias primas plásticas y algunos componentes utilizados en detergencia y productos de limpieza. De todas formas, es complicado generalizar porque en química trabajamos con unas 26.000 sustancias distintas. Además, depende muchísimo de la estrategia de cada empresa, de sus contratos de suministro y de las coberturas que tenga pactadas con sus proveedores. En muchos casos el producto sigue existiendo en el mercado, pero a precios muy superiores a los habituales. Muchas veces no es un problema real de desabastecimiento, sino de acceso a precios razonables. En el caso de la urea sí estamos viendo más tensión, y también menos disponibilidad de nafta y determinadas materias primas plásticas. Aunque hay que tener en cuenta que este ajuste se está produciendo sobre un contexto previo de sobrecapacidad productiva mundial. Otro de los aspectos que históricamente ha denunciado la industria es el exceso de regulación europea. ¿Está cambiando algo en este sentido? Sinceramente, sí. Y además de forma bastante positiva. “Soportamos costes regulatorios muy elevados mientras permitimos la entrada de productos de terceros países que no cumplen los mismos estándares” Mayo-Junio 2026 / LimpieZas 21

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