Limpiezas 178

aguas recreativas reportaje a cabo con filtros de arena. Este documento también señala que el 74,6% de los vasos cumple con la legislación al realizar al menos una filtración y una desinfección. Aunque el cloro es el desinfectante más común, su uso genera preocupación debido a los efectos adversos sobre la salud y la formación de subproductos como las cloraminas, que causan irritación y malos olores. Además, algunos patógenos como el Cryptosporidium son resistentes al cloro, lo que ha provocado brotes incluso en piscinas tratadas. En este contexto, el ozono se presenta como una alternativa eficaz y ecológica: es altamente reactivo, elimina virus y contaminantes rápidamente, mejora la calidad química del agua y no deja residuos, ya que se descompone en oxígeno tras su uso. Nuevas tecnologías La desinfección del agua en piscinas es fundamental para garantizar la seguridad de los bañistas. Aunque el cloro, como se ha señalado, sigue siendo el desinfectante más utilizado, su uso genera preocupación por los efectos adversos sobre la salud y la formación de subproductos como las cloraminas. Además, algunos patógenos como Cryptosporidium son resistentes al cloro, lo que ha llevado a considerar tecnologías complementarias como la luz ultravioleta (UV) y el ozono. La desinfección UV, instalada habitualmente tras los filtros de arena, es eficaz para inactivar una amplia gama de microorganismos, incluidas las cloraminas, y resulta especialmente útil para personas sensibles o alérgicas al cloro. Este producto, además, puede dañar sistemas de filtración y ósmosis inversa. Por otra parte, métodos tradicionales para eliminar cloro y cloraminas, como el carbón activado o productos químicos, presentan limitaciones y riesgos microbiológicos. En este contexto, la radiación ultravioleta (UV) se sitúa como una alternativa más sostenible y eficaz. Aplicada antes de la filtración, la tecnología UV no solo destruye cloro y cloraminas, sino que también inactiva patógenos resistentes como Cryptosporidium y reduce significativamente la carga microbiana del agua. Esta tecnología permite mantener el agua limpia y segura sin necesidad de tratamientos químicos agresivos, mejorando así la experiencia y la salud de los bañistas. Por su parte, el ozono destaca como el agente oxidante más potente, capaz de eliminar virus y contaminantes sin dejar residuos, ya que se descompone en oxígeno. Su uso permite reducir significativamente la cantidad de cloro necesaria, mejorar la calidad química del agua, disminuir la demanda de agua nueva y eliminar el característico olor de las piscinas cubiertas. Estas ventajas han llevado a su recomendación en piscinas terapéuticas y de ejercicios, según la normativa DIN 19643. Disfrutar del agua en verano no debería implicar riesgos para la salud. La seguridad en piscinas y espacios recreativos depende de una gestión rigurosa, basada en normativas claras, tecnologías eficaces y profesionales capacitados. Apostar por un mantenimiento adecuado garantizará una experiencia placentera. 㔾 La radiación ultravioleta se sitúa como una alterativa más sostenible y eficaz para la desinfección del agua en piscinas frente al cloro Julio-Agosto 2025 / LimpieZas 55 REPORTAJE

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