Limpiezas 178

LimpieZas / Julio-Agosto 2025 54 aguas recreativas reportaje presas de limpieza, en este caso las que desarrollan labores de mantenimiento de piscinas, una actividad profesional regulada que corresponde a profesionales especialistas en dicha materia y cuyas empresas se cobijan en la patronal de este sector, Asofap. En este aspecto, Ferrer considera que “uno de los errores más comunes es abusar de los productos químicos pensando que de esa manera el agua tendrá mejor calidad, y esto es un grave error”. Tal y como señala, “en primer lugar, el agua tiene que estar bien filtrada y con un lecho filtrante de alta calidad”. Además, “el agua ha de estar químicamente equilibrada, para lo cual debemos empezar con mantener en un pH ideal (entre 7,2 y 7,8) para que los productos desinfectantes sean realmente efectivos”, puntualiza Ferrer. Desinfección y filtración En el décimo informe técnico sobre la calidad del agua y del aire de las piscinas de uso público, publicado recientemente por Sanidad, se recogen los datos notificados en el año 2023, que incluyen 12.369 piscinas (25.750 vasos) notificadas en SILOÉ. Según el documento, la filtración y la desinfección, individual o conjuntamente, siguen siendo los tratamientos más utilizados. El 65,7% de los tratamientos de desinfección se hicieron con hipoclorito sódico y el 84,3% de los tratamientos de filtración, se llevaron considerar factores externos, como la presencia de animales silvestres o mascotas, que pueden introducir microorganismos patógenos en el agua. Peligros químicos Según la OMS, a estos riesgos biológicos se suman los peligros químicos, presentes en el agua mediante diversos orígenes: el agua de llenado, los desinfectantes añadidos deliberadamente o los residuos que aportan los propios usuarios, como sudor, orina, restos de jabón, cosméticos o aceites bronceadores. En este sentido, las personas pueden estar expuestas a estos productos químicos de tres formas principales: - Ingestión accidental de agua, algo común durante la natación, especialmente en niños, quienes tienden a tragar más agua que los adultos. - Inhalación de sustancias volátiles o aerosoles, que ocurre al respirar el aire justo por encima de la superficie del agua, especialmente en espacios cerrados o en instalaciones como jacuzzis. - Contacto dérmico, es decir, la absorción de sustancias químicas a través de la piel, lo cual depende del tiempo de exposición, la temperatura del agua y la concentración de los productos presentes. Para llevar a cabo este tipo de trabajos de desinfección y filtración es imprescindible la labor que desempeñan las emproductos tipo 2 —es decir, aquellos destinados a la desinfección en ámbitos de la vida privada y la salud pública— según lo establecido en el Real Decreto 1054/2002, que regula el proceso de evaluación, registro y comercialización de biocidas. Por otro lado, cualquier otra sustancia química utilizada en el tratamiento del agua debe cumplir con los requisitos del Reglamento (CE) n.º 1907/2006 (REACH), que establece normas estrictas sobre el registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas en la Unión Europea. En el caso de nuevas construcciones o reformas de piscinas, la normativa exige que la dosificación de estos productos se realice mediante sistemas automáticos o semiautomáticos, con el fin de asegurar una aplicación precisa y segura, tal como recoge el Real Decreto 742/2013 sobre criterios técnico-sanitarios de las piscinas. Principales contaminaciones microbiológicas Según la guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre seguridad en entornos acuáticos recreativos, la contaminación microbiológica en estas aguas se clasifica en dos categorías principales. En ambos casos, una parte significativa de los contaminantes proviene directamente de los propios bañistas, ya sea a través de materia fecal o de secreciones corporales como las de la piel o las mucosas. Además, existen otras fuentes de contaminación microbiológica en piscinas, como es el caso de ciertas bacterias y amebas de vida libre que habitan en el agua. Estas pueden proliferar en piscinas, jacuzzis o spas naturales, y formar biopelículas en las superficies y componentes de las instalaciones. También se deben Para garantizar la seguridad sanitaria del agua en instalaciones recreativas es fundamental el uso adecuado de productos químicos regulados REPORTAJE

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