LimpieZas / Julio-Agosto 2025 80 entrevista como el uso de hidrógeno renovable, biometano y gases renovables, fuentes alternativas de calor y vapor y tecnologías de captura, almacenamiento y utilización de CO2 (CAUC), con potencial para transformar procesos actuales y reducir la huella de carbono. Pero todas ellas requieren un marco normativo estable y mecanismos financieros que garanticen su viabilidad, especialmente en lo referente al coste operativo (OPEX), que en muchos casos es aún inasumible sin apoyo público. En definitiva, el compromiso del sector con la transición energética es total, pero necesitamos mecanismos reales que apoyen esa transformación haciéndola viable y competitiva, si no, no será posible avanzar. cación, por ejemplo, que sería una de las posibles rutas de descarbonización industrial, no puede desplegarse a escala industrial, más allá, por supuesto, de los eventuales desafíos técnicos aún pendientes de solventar. Aquí hablamos, por ejemplo, de tecnologías como los e-crackers o los hornos eléctricos de alta temperatura, que podrían sustituir a procesos térmicos tradicionales basados en combustibles fósiles; pero insisto en que el problema, en muchos casos, no es tanto tecnológico como económico si no disponemos de un precio eléctrico competitivo. Desde el punto de vista tecnológico, además de la electrificación, se están evaluando fuentes alternativas de energía ración de los precios (+1,5%). No obstante, este escenario estará muy condicionado por dos factores clave. Por un lado, y de forma más inmediata, por el desenlace de las negociaciones comerciales con Estados Unidos, ya que, si el acuerdo no es satisfactorio, las previsiones de crecimiento podrían verse seriamente comprometidas. Y por otro, también dependerá de la evolución del marco energético, ya que lograr precios eléctricos competitivos es una prioridad absoluta y urgente para el sector químico. Con la Química Básica acumulando una caída del 8% desde 2015 debido a los altos costes energéticos, ¿qué medidas técnicas se están explorando en el sector para reducir esta dependencia energética y mejorar la eficiencia de los procesos intensivos en energía? La situación de la Química Básica es, sin duda, uno de los grandes retos que tenemos sobre la mesa. Se trata de un subsector fundamental para la economía industrial del país, ya que constituye la primera transformación de las materias primas y es, por tanto, el eslabón inicial de muchas cadenas de valor estratégicas. Sin embargo, desde 2015 acumula una caída productiva del 8% –que llegó a ser del 13,6% en 2023–, lastrada por unos costes energéticos que duplican o incluso triplican los de regiones como Estados Unidos o China. En este escenario, el sector trabaja intensamente en diferentes líneas de mejora tecnológica orientadas a reducir esa dependencia y ganar eficiencia energética, siempre teniendo en cuenta la relevancia del principio de neutralidad tecnológica, ya que no existe una única solución posible. Sin embargo, el problema real no es tanto tecnológico como económico: sin un precio eléctrico competitivo –en el entorno de los 40 €/MWh–, la electrifi- “El sector trabaja intensamente en diferentes líneas de mejora tecnológica orientadas a ganar eficiencia energética”
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