Limpiezas 181

a fondo empresas de servicios LimpieZas / Enero-Febrero 2026 12 Hay silencios que, cuando se prolongan, acaban haciendo más ruido que cualquier protesta. El absentismo laboral en el sector de la limpieza es uno de ellos. Un fenómeno que ya supera el 13%, que crece año tras año y que ha dejado de ser una anomalía coyuntural para convertirse en un problema estructural. Un problema que no solo afecta a las empresas y a los trabajadores; sino que compromete la sostenibilidad de servicios esenciales y tensiona, de forma alarmante, las arcas públicas. El sector de la limpieza profesional es uno de los grandes pilares silenciosos de nuestro país, con más de medio millón de trabajadores, presencia en todos los territorios, servicios imprescindibles en hospitales, colegios, centros de mayores, transportes e instalaciones públicas. Y, sin embargo, hoy afronta una situación límite, una tasa de absentismo que desborda cualquier margen razonable de gestión y que pone en riesgo el equilibrio de un sistema ya de por sí frágil. No hablamos de episodios aislados ni de comportamientos individuales. Hablamos de una realidad que se ha cronificado y que exige una respuesta política, valiente y basada en datos. Porque cuando más de uno de cada diez trabajadores no acude a su puesto de trabajo, el problema deja de ser empresarial para convertirse en social, económico y presupuestario. Las causas del absentismo son múltiples y complejas. En un sector intensivo en mano de obra, con tareas físicas exigentes y una gran diversidad de entornos, existen factores ligados a la salud laboral que deben abordarse con rigor. Pero sería un error reducir el debate únicamente a esta dimensión. También influyen un marco normativo desalineado con la realidad productiva, una falta de incentivos para la reincorporación efectiva, una burocracia lenta y poco eficiente en los procesos de incapacidad temporal y, en algunos casos, una preocupante banalización del absentismo como si fuera un daño colateral asumible. Las consecuencias son evidentes. Para las empresas, el absentismo implica una sobrecarga organizativa permanente, la necesidad de cubrir ausencias de forma inmediata, un incremento descontrolado de los costes y una pérdida Cuando el termómetro marca fiebre El absentismo en el sector se ha convertido en un problema social Jesús Martín Presidente de AFELIN y AELMA

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