biocidas y control de plagas reportaje es clave para evitar tanto las picaduras como su entrada en los hogares", advierte el Dr. Rubén Bueno, entomólogo experto en artrópodos de interés sanitario. Esta realidad ha llevado a las empresas a cambiar los tratamientos puntuales por un trabajo constante de seguimiento y prevención durante todo el año. El peso de la profesionalización técnica Todo esto se debatió durante la última edición Expocida, donde se analizó el papel estratégico de la sanidad ambiental frente a los nuevos riesgos globales. Allí, Santiago González, subdirector general de Sanidad Ambiental y Salud Laboral del Ministerio de Sanidad, advirtió sobre las transformaciones que impactan directamente en la salud pública: "Nos enfrentamos a nuevos vectores, centros urbanos con una densidad cada vez mayor y a los retos de la globalización y el cambio climático". En este contexto, González señaló que encuentros como Expocida constituyen "un espacio idóneo para reflexionar sobre estos cambios y debatir respuestas que marcarán nuestro futuro", subrayando la necesidad de anticipación, coordinación y adaptación permanente ante los riesgos emergentes. En este marco, la formación técnica marca la diferencia. Desde el CEDESAM (Centro de Estudios de Sanidad Ambiental), su directora María José Notario defiende la formación especializada como el motor clave para la profesionalización del sector y la implantación de modelos de gestión de espacios verdaderamente saludables. El fortalecimiento de las competencias técnicas y del marco de cualificación garantiza que los profesionales no solo dominen el uso seguro de los biocidas, sino que sean capaces de realizar diagnósticos ambientales complejos, evaluar riesgos laborales e integrar protocolos preventivos acordes a las exigencias normativas y de sostenibilidad. Marco normativo y resistencias A la mayor presencia de plagas se suma un catálogo de productos cada vez más reducido. El marco impuesto por el Reglamento Europeo de Biocidas (BPR) y las decisiones de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) han provocado la retirada progresiva de numerosos principios activos tradicionales por su impacto ambiental o sobre la salud humana. Se da así la siguiente paradoja: hay más presión de plagas, pero menos productos disponibles. Desde ANECPLA respaldan avanzar hacia un uso más sostenible de los recursos, pero piden prudencia. "Existe una creciente preocupación por la reducción progresiva de sustancias activas sin que, en muchos casos, existan alternativas con la misma eficacia para determinadas situaciones. Las plagas no desaparecen porque retiremos una materia activa", advierte Manuel García Howlett, defendiendo que cualquier limitación regulatoria debe basarse estrictamente en evidencias científicas para no dejar desprotegida a la salud pública. A esto se añade el aumento de las resistencias. El uso continuado de los mismos principios activos ha provocado que algunas especies desarrollen inmunidad. En el caso de la cucaracha rubia (Blattella germanica), se han observado resistencias a ciertos tratamientos y aversión a los cebos en gel. Ocurre algo similar con algunos roedores y los anticoagulantes, un tema que ANECPLA investiga junto al INIA-CSIC y el Ministerio para la Transición Ecológica. ¿La solución técnica? Rotar los productos, ajustar las dosis y priorizar las medidas no químicas. La Gestión Integrada de Plagas (GIP) Frente a este contexto, la Gestión Integrada de Plagas (GIP) es hoy la metodología de trabajo habitual. Con este plan- Julio-Agosto 2026 / LimpieZas 87
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