Limpiezas 181

a fondo empresas de servicios mente en las licitaciones públicas, caracterizadas por presupuestos ajustados y márgenes de beneficio muy reducidos. Esta realidad repercute directamente en las condiciones laborales y salariales de las personas trabajadoras y dificulta enormemente la asignación de recursos a la implantación real de los planes de igualdad. Designar personal responsable, invertir en formación, realizar evaluaciones periódicas o implementar medidas correctoras supone un coste que muchas empresas no pueden asumir sin comprometer su viabilidad económica. La paradoja de las licitaciones Paradójicamente, las empresas que intentan aplicar de manera rigurosa los planes de igualdad y los protocolos de acoso suelen verse penalizadas en los procesos de contratación. Los pliegos valoran la existencia de los documentos, pero no su calidad, ni su grado de aplicación real, ni el impacto económico que conlleva su correcta implantación. De este modo, se consolida un sistema que premia el cumplimiento formal y desincentiva el compromiso real con la igualdad y la prevención. Los protocolos como herramientas de prevención En cuanto a los protocolos frente al acoso, el error habitual es concebirlos como mecanismos meramente reactivos. Su verdadero valor reside en la prevención. Cuando se comunican, se explican y se acompañan de formación, permiten identificar conductas inaceptables, incluidas aquellas más sutiles que antes se normalizaban. La formación genera una cultura preventiva que empodera a toda la plantilla. No solo a la posible víctima, sino también a otros trabajadores y trabajadoras, que adquieren capacidad para analizar comportamientos, detectar situaciones de riesgo y denunciar. Se crea así una conciencia colectiva que favorece la detección temprana y evita la cronificación de los conflictos. Además, un protocolo conocido y accesible reduce el miedo a actuar. Saber cómo proceder, a quién dirigirse y qué garantías existen mejora la confianza en la organización y disminuye los riesgos legales y reputacionales. Corresponsabilidad institucional La Administración y los grandes clientes deben ser conscientes de que no es posible exigir planes ambiciosos sin dotar adecuadamente los contratos, ni establecer mecanismos reales de seguimiento. Mientras la igualdad se valore como un requisito documental y no como un elemento estratégico, seguirá percibiéndose como una carga ajena a la realidad productiva del sector. Conclusión El incumplimiento real de los planes de igualdad y los protocolos de acoso en las empresas de limpieza no responde a una única causa, sino a la suma de desconocimiento, temor a la negociación, limitaciones económicas y un modelo de contratación que prioriza el precio sobre la calidad y la sostenibilidad social. Si se quiere que estos instrumentos sean herramientas reales de mejora, es imprescindible un cambio de enfoque: formación, acompañamiento, presupuestos adecuados y sistemas de contratación que no penalicen a las empresas comprometidas. Solo así dejarán de ser un trámite para convertirse en una oportunidad real de transformación del sector. 㔾 Enero-Febrero 2026 / LimpieZas 19

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